Flores y cupcakes

Parece que lo vintage se ha puesto de moda.  Antes tenías que viajar a lugares como Londres o Berlín para encontrar ropa, rosa-roja-cupcake
complementos o decoración vintage pero,  hoy te puedes puedes pasear por cualquier barrio de cualquier ciudad española  e incluso en el más cutre seguro que encuentras una tienda o una cafetería de este estilo.

El otro día quedé con un amigo en una de estas cafeterías, la decoración era ideal, propio de los años 50 y su producto estrella eran los cupcakes de mil colores y sabores, vamos lo que en España siempre hemos conocido como magdalenas, pero ahora está de moda ponerles una cobertura con forma de flores, que simule ser  una rosa, una margarita o un clavel. He de reconocer que la idea es original, o al menos lo era en sus orígenes. Si te va este estilo y algún día tienes que celebrar alguna cosa en casa como un cumpleaños o una tarde entre amigas poner estas magdalenas floreadas le da otro toque a la celebración, siempre y cuando tu estilo sea más Dita Von Teese que Marylin Manson, ya que si eres una gótica seguramente preferirás flores negras y secas colgadas del techo.  En fin, para gustos colores.

Después de mi tarde en la cafetería , cuando volví a casa me puse Mad Men y busqué por internet recetas de cupcakes. Aquí os paso cómo se puede hacer la decoración de estas cupcakes, o magdalenas, el tipo de flor ya es a elección del consumidor. En mi caso, y por mi mala memoria,  pondría a mi lado un ramo de flores para poder copiar mejor su forma.

Los ingredientes que necesitamos son:

  • 1 vaso y medio de azúcar glas
  • 12 cucharas de mantequilla sin sal
  • 1 vaso de fresas frescas
  • 1 vaso de leche
  • 2 cucharaditas de esencia de vainilla

Empezaremos por  batir las fresas  para que queden como una especie de pasta que tendremos que tamizar y eliminar así las semillas, también tamizaremos el azúcar para que el frosting o  cobertura tenga una mejor textura , así evitaremos grumos. El segundo paso es poner las fresas y  la  mantequilla juntas . El secreto de un buen frosting, es que la mantequilla esté a temperatura ambiente para que sea más fácil de batir, además  hay que hacerlo con mucha paciencia hasta que se consiga una textura suave y esponjosa. Cuando la textura sea parecida a la de un merengue iremos añadiendo el azúcar glass poco a poco sin dejar de batir. Después añadiremos la leche en muy pequeñas cantidades, para que la mezcla la vaya absorbiendo correctamente, la iremos echando en cucharaditas alternando una de leche con una de azúcar glass, para que el frosting se vaya haciendo más compacto. Por último, añadimos el extracto de vainilla y lo batimos todo.  El resultado se puede utilizar en el momento, aunque también se puede congelar o dejarlo en la nevera por una semana.

Para la decoración utilizaremos una manga pastelera. Que esta salga mejor o peor ya dependerá en gran medida de la habilidad  y maña del chef.  Pero una idea, si las hacéis con magdalenas pequeñas podéis pincharlas en palillos y ponerlas en pequeños jarrones para darles un toque más romántico.

¡Y a disfrutar de una tarde flores dulces y risas!

 

Floristería Online Lysa Flores