El Lirio de Agua es una maravillosa planta sudafricana que cuenta con llamativas flores. Ha sido popular durante cerca de 300 años y, desde entonces, los criadores han trabajado arduamente para desarrollar variedades e híbridos mucho más bonitos y libres de problemas. Su hábitat natural es la tierra pantanosa subtropical que se seca durante la temporada seca, época en la cual las plantas se marchitan y pierden sus hojas.

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El clásico lirio de agua es la Zantedeschia aethiopica, una planta elegante con grandes hojas en forma de flecha que se sostienen por estrechos y carnosos tallos. Sobre estas hojas, en primavera, surgen las bellas flores de larga duración. Cada una consta de una aguja central rodeada de una gran copa de color blanco.

Las variedades del Lirio de Agua son similares a la especie, pero poseen flores amarillas, naranjas o incluso teñidas de verde.

Cuidados en primavera y verano

Trasplanta la especie Zantedeschia aethiopica a finales de verano o en otoño; las otras especies en invierno utilizando compost a ser posible con un poco de turba; planta el rizoma a unos 5 cm por debajo de la superficie del compost.

Para una sola planta, utiliza una maceta de 20 cm de diámetro, pero grupos mayores precisarán ser trasplantados a macetas de mayor tamaño. Una vez que has alcanzado el tamaño máximo de maceta o macetones, tendrán que ser divididos.

Lo mejor es mantener la Zantedeschia aethiopica a una temperatura de entre 13 y 16 °C desde finales del otoño e invierno, para entonces floración habrá terminado y las hojas estarán muriendo; luego, debe mantenerse bastante fresca; lo ideal es una temperatura de 10 °C.

Otras especies precisarán una temperatura de entre 18 y 21 °C enteros en primavera y verano; temperaturas superiores a estas podrían acortar el período de floración y, por tanto, hacer que las hojas se marchiten prematuramente. Todos los lirios de agua requieren una buena iluminación, pero lo mejor es protegerlos de la luz solar directa.

Riega todas las especies con moderación en cuanto los brotes comiencen a aparecer, incrementando gradualmente la cantidad de agua hasta que las plantas alcancen su madurez. A partir de entonces, riégalas a discreción, tan a menudo como sea necesario para mantener el compost húmedo.

Cuando las flores se marchiten y el follaje comience a amarillarse, disminuye el agua para mantener el compost ligeramente húmedo. Agrega un fertilizante líquido al agua cada dos semanas cuando comiencen los primeros capullos hasta el fin del período de floración y rocía el follaje de vez en cuando.

Cuidados del Lirio de Agua en otoño e invierno

Proporciónale a tu lirio de agua una luz brillante pero filtrada y una temperatura de 13 °C, excepto la Zantedeschia aethiopica que se encuentra mejor a 10 °C y puede resistir temperaturas de 5 °C. Cuando comience el crecimiento hasta finales del invierno, aumenta hasta unos 16 °C.

Mantén el compost tan solo húmedo e incrementa la cantidad gradualmente a medida que crezca, hasta pasar a regarla a discreción. Cuando las espigas de la flor surjan, a finales del invierno, agrega un fertilizante líquido débil al agua cada semana, haciendo uso de la mitad de la dosis recomendada. Las otras especies florecerán más tarde, a finales de primavera o verano, y deben estar un poco húmedas en otoño e invierno; a partir de entonces riega las cada vez más.

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