Floriografía: el lenguaje de las flores y sus significados

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El lenguaje de las flores, también conocido como floriografía, surgió en la época victoriana durante el reinado de la reina Victoria entre 1837 y 1901. Aunque las flores se utilizaban como forma de transmitir un mensaje en el Oriente medio, fue en aquella época que se publicaron libros sobre el tema.

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En la actualidad estamos hiperconectados y recibimos muchísimos mensajes al día, mediante nuestras redes sociales, teléfonos móviles y correo electrónico. Debido a esto, se nos hace imposible recordar que apenas dos décadas atrás no disponíamos de todas esas tecnologías y ni siquiera éramos capaces de imaginar cómo se vivía en la época victoriana sin ningún medio de comunicación.

Sin embargo, en el pasado se utilizaban las flores para comunicar mensajes secretos y expresar emociones y sentimientos que no se podían decir en voz alta por ser tabú.

El origen de la floriografía

Como bien comentaba anteriormente la floriografía surgió en la época victoriana, pues las flores se habían convertido en un medio de comunicación efectivo para no levantar sospechas. De esta manera, se podían enviar todo tipo de mensajes codificados.

El Rey Carlos II del Reino Unido importó el arte de hablar mediante las flores desde el Oriente y lo llevó a Europa. Aunque en la actualidad cada flor tiene un significado, no conocemos con esa actitud los códigos flores que se utilizaban en la época victoriana coma pero si sabemos qué quién es más los utilizaban eran quiénes tenían relaciones sentimentales prohibidas.

Significado de las flores más populares

  • Peonía: simbolizan timidez y se usaban para declarar los sentimientos amorosos hacia alguien, sobre todo las rosadas.
  • Orquídeas: representan la seducción y la perfección. También simbolizan la fecundidad.
  • Crisantemo: expresa la eternidad. Si quieres decirle a tu pareja que quieres pasar el resto de tu vida con ella, envíale un ramo de crisantemos rojos. No obstante, no le envíes crisantemos blancos, ya que significan el fin de una relación.

El lenguaje de las flores o floriografía sigue vivo y ha evolucionado para adaptarse a las necesidades comunicativas de este mundo hiperconectado.